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Si eres mujer y tienes 30 años o más... tenemos que hablar.

Jul 7
3 min read



"Está bien documentado que la pérdida de masa muscular comienza naturalmente a acelerar entre los 30 y 40 años de edad. Con esta pérdida viene acompañada un aumento en riesgo de osteoporosis, dificultad para reducir grasa corporal, disminución en la tasa metabólica basal (cantidad de energía que nuestros cuerpos queman para mantener funciones básicas como respirar, mantener el corazón latiendo, etc), dificultad para regular  hormonas y glucosa en la sangre, y bajas en el estado mental y emocional, y la falta de independencia/autosuficiencia física. Para las mujeres el impacto es aún más al entrar en la perimenopausia. Mientras que, sí, esta es la naturaleza de nuestros cuerpos, no significa que no podamos ponerle un pequeño freno a estos efectos. En adición a la evidencia científica que ya existe, puedo testificar que el tener un programa de ejercicios con un enfoque en “resistance training”, acompañado de la nutrición apropiada, se logra no solo la disminución de masa muscular y sus beneficios, sino que el aumento de ella también es posible.



En el aspecto personal, esto no es negociable. Es algo que se debería prescribir como parte del plan de salud de toda persona.  

Y esto no es un tema abstracto, sino la realidad de Puerto Rico. Somos, según cifras demográficas recientes, uno de los países con mayor proporción de personas de 65 años o más en el mundo. La población joven está emigrando, los nacimientos han disminuido, y como resultado, cada vez tenemos una isla con más adultos mayores y menos generaciones jóvenes que puedan sostener el sistema de cuidado que esa población necesitará. Esto hace que la pregunta "¿cómo voy a mantenerme fuerte e independiente según envejezco?" no sea solo personal; es una pregunta que como sociedad necesitamos empezar a tomar en serio.



Pero hablar de "resistance training" no se queda solo en números (en más masa muscular o mejores marcadores de salud). Se trata de lo que ese entrenamiento te permite hacer en el día a día. Subir las escaleras sin quedarte sin aire, cargar las compras del carro a la casa sin ayuda, levantarte del piso sin tener que pensarlo, recuperar el equilibrio si tropiezas y evitar una caída. Estos movimientos, como squats y lunges, deadlifts, sled push y carries, entre otros. Ellos, fuera del gimnasio, se traducen directamente en independencia. 



Esa es, para mí, la verdadera meta detrás del entrenamiento de fuerza después de los 50: no es solo añadir años a la vida, sino proteger la capacidad de vivir esos años en tus propios términos, sin depender de otros para las tareas más básicas.

Y esta transición no se hace sola. Entrenar después de los 50 significa entrenar con más inteligencia. Un buen coach sabe cómo dosificar la carga, trabajar alrededor de lesiones previas en lugar de ignorarlas, y progresar la intensidad sin invitar el riesgo. Esa guía es lo que le permite a alguien entrenar fuerte y entrenar pensando a largo plazo, sin tener que elegir entre uno u otro.



He entrenado clientes desde sus 50 hasta sus 70 años, y el patrón que veo una y otra vez es este: son capaces de mucho más de lo que ellos mismos (y la gente en general) creen. Mi trabajo rara vez es frenarlos. Es construir la confianza y la programación que les permite empujar, de forma segura, hacia una fuerza que no creían que todavía estaba disponible para ellos.” 


Gracias a Diana C. Arniella- Vega | @Coach.di8 por compartir su conocimiento con nosotras. Y a Saadia Popelnik por ser un ejemplo de todo lo que podemos lograr cuando realmente amamos la vida. Coach: Ernesto Vélez

Location: OPEX SJ

 
 
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